Dimensión ética de la gestión de calidad
La cuestión de valores, tanto en plano individual como en colectivo constituye un asunto central en cualquier aproximación a la calidad total, sea ésta de corte intelectual, sea de carácter práctico. (Orgogozo, 1987) Ignorar tal dimensión equivale a reducir, probablemente a cero, las posibilidades de implantación y del desarrollo de un programa de gestión de calidad.
Entre los valores centrales que acompañan a la gestión de calidad señalaremos tres, que constituyen unos racimos éticos al incluir cada uno de ellos una pluralidad de componentes.
1) Adhesión personal a un ideal de perfección: en su dimensión estática incluye el interés puntual por el trabajo bien hecho, sea cual fuere su naturaleza.
2) Consideración del otro en tanto que persona: abarca los principios de respeto a la dignidad del individuo.
3) Identificación con un proyecto colectivo: implica la voluntad del individuo de sumar sus esfuerzos a una causa común. (López Rupérez, 2005:17)
De los antes escrito, es importante destacar que para fomentar el valor de la responsabilidad en el alumno, y por qué no también en los padres de familia, se necesita apreciar los valores éticos morales que son necesarios para llevar a cabo una vida exitosa y más ordenada en sus actividades.
En una propuesta de intervención socioeducativa no solo es importante la evaluación de las estrategias y la evaluación de la calidad en general del proyecto, también es necesario hacer mención del enfoque para analizar la realidad, como a continuación se detalla.
El paradigma de la responsabilidad compartida y la ética: una noción de evaluación, que siguiendo con su núcleo esencial que le distingue de cualquier otra actividad evaluativa, ya señalado por hace más de tres décadas por Scriven, “estimar el juicio o valor de algo”. Su lógica se construye a partir de:
· Integrara la participación de los interesados, sus preocupaciones y cuestiones como foco organizativo de la evaluación.
· Sus construcciones y elaboraciones subjetivas de la realidad constituyen una información clave que hay que recoger.
Entendida así la base lógica de la evaluación, podemos, entonces, interpretarla como un proceso que genera responsabilidad compartida y crea realidades sociopolíticas. (Boza Angel, 2010:283)
De lo antes descrito es de vital importancia, llevar un acompañamiento en el proceso de la evaluación, por parte del docente, alumnos y padres de familia, para llevar un control de los avances o retrocesos que se puedan tener, y en la misma triangulación de los participantes lograr la responsabilidad compartida que se requiere.
El aporte de maestros y profesores es esencial para preparar a los jóvenes para actuar de manera responsable, por lo que es importante involucrarlos en la propuesta para que en cierta medida comprenda el fenómeno de la globalización y favorecer la cohesión social (Jacques Delors, 1996:157). Lo que está en juego son los valores morales por esta razón es importante adquiridos y formarlos durante la infancia para que los utilicen toda la vida como un medio para mejorar la calidad de la educación.
En una escuela abierta al mundo: los docentes y la escuela han de afrontar nuevas tareas, convertir a la escuela en un lugar más atractivo para los alumnos, y favorecer un verdadero entendimiento de la sociedad de la información. Por esta razón es importante considerar los siguientes aspectos:
• Expectativa y responsabilidad la competencia y la dedicación que le exige a los docentes hacer y que caiga en ellos una ardua responsabilidad.
• Enseñar un arte y una ciencia: la fuerte relación entre el docente y el alumno es un proceso pedagógico
• El maestro contribuye a la formación de juicio y del sentido de responsabilidad individual del alumno.
• La calidad del personal docente: y la motivación de los docentes
• La contratación, formación inicial, formación continua, formación pedagógica, control y administración.
• La participación de personal exterior, las condiciones de trabajo, y los medios de enseñanza.
• Aprender lo que habrá de enseñar y saber cómo enseñarlo, los profesores tendrán que actualizar y perfeccionar sus conocimientos y técnicas.
• Desarrollar cualidades éticas, intelectuales, afectivas, para que después puedan cultivarlas en sus alumnos. (Jacques Delors, 1996:47).
La educación es un gran bagaje de situaciones, que tanto docentes como sociedad deben enfrentar para una educación favorable y certera ante la globalización en la que nos encontramos. Pero siempre y cuando tanto docentes como alumnos tengan el apoyo necesario para poder salir airosos de cualquier situación.
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